viernes, 30 de septiembre de 2011

¿ cual son las costumbres y culturas afrocolombianas

  • El Archipiélago de San Andrés y Providencia
Dispone de tierras fértiles y de un mar generoso que ofrece con facilidad alimentos en abundancia para sus pobladores. Viven de la exportación de algunos frutos como cocos, naranjas, guandul, así como de animales en pie y de huevos de pájaros marinos.
Al lado de las plantaciones (tabaco, algodón y coco) en sus diferentes épocas, se desarrollaron cultivos de subsistencia como los de maíz, batata y fríjoles. También junto a los originarios del lugar, fueron aclimatados por los ingleses otros productos como el árbol de pan, el cual llegó del Pacífico a Jamaica y luego a San Andrés.
Los isleños tradicionales han contado con una dieta basada en pescado, cangrejos, caracol o carne, cerdo, yuca, arroz, plátano, batata y pasta de harina; consumen refrescos o infusiones de mañana y tarde, preparadas con hierbas, flores, limón y azúcar, entre ellas es muy popular el agua de Jamaica, que acompañan con panecitos dulces. Uno de los panecitos más apetitosos es el Johnny Cake, preparado en forma de tortita de harina de trigo, agua de coco, aceite y mantequilla que se asa en un horno de leña.
El Caribe continental
La riqueza de la cocina caribeña ha tenido en el litoral marino, su mayor diversidad y fuente continua de aprovisionamiento. Es de rutina el consumo de pescados y mariscos, carnes que se complementan con la del ganado de la región.
Bases de la cocina
Aquí está presente la herencia de la tradición africana con su ñame, el guandul, la candía, la gallina de guinea, el frijolito blanco, el sofrito y el ají dulce que viajaba desde la selva chocoana hasta el Caribe. La cocina del caribe continental, con contadas excepciones y pocos cambios de una subregión a otra, tiene ingredientes similares, las técnicas de preparación y gusto que se comparten. En esta región se dan en abundancia el tomate, la cebolla en rama o cebollín, el ají dulce, la berenjena, la col, el rábano, la lechuga criolla y el cilantro, de uso corriente en la preparación de los alimentos. El espléndido aguacate mantequilla, en particular, el de la zona bananera de Magdalena. En tiempos de cosecha, es indispensable complemento en la ensalada típica preparada con tomate, cebolla o cañera, lechuga criolla, limón por vinagre, pimienta y sal.

  • Gastronomía del Caribe Continental
El maíz de precolombina raigambre, rinde con exceso. En las haciendas se siembran coles, bledos, lechugas, pepinos, berenjenas, escarolas, cebollas, hierbabuena, perejil, cilantro, fríjoles de muchas variedades, ajonjolí y el arroz que se logra de semillas. Los españoles introdujeron en la costa Caribe y más tarde en el resto del país berenjena, repollo, arveja, ajo, cebollín, espárragos, pepino, patilla, melón y otros productos agrícolas muy pronto americanizados, traídos desde La Española (República Dominicana) y las Islas Canarias.
La riqueza de la cocina caribeña ha tenido en el litoral marino, su mayor diversidad y fuente continua de aprovisionamiento. Es de rutina el consumo de pescados y mariscos, carnes que se complementan con la del ganado de la región. Aquí está presente la herencia de la tradición africana con su ñame, el guandul, la candía, la gallina de guinea, el frijolito blanco, el sofrito y el ají dulce que viajaba desde la selva chocoana hasta el Caribe. La cocina del caribe continental, con contadas excepciones y pocos cambios de una subregión a otra, tiene ingredientes similares, técnicas de preparación y gusto que se comparten.
l litoral Pacífico
La gente minera del Pacífico siembra de plátano y huertas caseras y dedica parte de su tiempo a la pesca de pargo, corvina, jurel, sierra, róbalo, bagre, camarones y langostinos y a la caza de aves, iguanas, guaguas, tatabros, armadillos, chuchas y ratones de monte entre otros, base de su alimentación. Entre las frutas se encuentra el mango, la naranja, la guaba, el caimito, el ciruelo, la piña, la papaya, el aguacate, la chirimoya, la pomarrosa, la guayaba, el anón y el zapote.
En esta región gran parte los cultivos se basan en el sistema de tumba y pudre que a menudo se trabaja en forma colectiva de minga. Los cultivos básicos son el plátano, el maíz y el arroz, otros incluyen la yuca, la caña de azúcar, el chontaduro, el coco, el borojó y otras frutas. Una parte de todos los cultivos se destina a la subsistencia, y el resto se comercializan.
Abastecimiento e intercambio de alimentos
La comercialización y abastecimiento de comida en la zona, tiene lugar en los grandes centros donde llegan sobre todo aquellos productos patentados, es decir, que no se consiguen allí como la sal, el azúcar, arroz, café, enlatados, jabón, cigarrillos y otros. Desde los mares y ríos bajan los potrillos cargados con canastos llenos de jaibas, cangrejos, camarones, coco y distintas variedades de pescado que la mujeres venden por unidad o por sartas. Los sembrados de las orillas aportan los plátanos y maíz chococito, desde el Chocó comercian cocadas y conservas. De otras regiones llegan las lentejas, el fríjol y todos los demás productos de la canasta. La dinámica del mercado tiene lugar entre centros productores y centros distribuidores. El intercambio de alimentos se desarrolla a partir de los grupos familiares y de los grupos de vecindad donde los lazos de parentesco y consanguinidad constituyen redes de apoyo y de trabajo, y así los alimentos circulan entonces entre nueras y suegras, madres e hijas, cuñadas, vecinas y comadres.
Manifestaciones locales de la culinaria del Pacífico
Entre el mosaico de sabores de la cocina chocoana goza de gran reconocimiento la longaniza ahumada, embutido de carne guisada y condimentada con especies y aliños de la localidad. De la misma zona es el biche o alcohol de caña destilado de manera artesanal; las almojábanas realizadas con harina de yuca y queso, el plátano cocido y frito acompañado con queso de leche de vaca, muy salado, también frito.
Bebidas como el jugo de guineo, colada de piña, chocolate con leche de coco, el sorbete de borojó (almirajó). Entre las sopas el caldo de dentón salpreso, el de guacuco, el caldo de queso y cebolla, el guarrú, sancocho de mulata paseadora. Como aperitivos y principios las arepas y los buñuelitos de fruto del árbol del pan, arepas de ñame blanco, el jujú, las masafritas de tuga, panochas, querrevengas, la torta de ñame y la torta de huevos de pescado. Platos fuertes el arroz atollado, arroz clavado, el bacalao de pescado seco-liso, la chanfaina, dentón o bocachico con escamas, el guiso de cogollo de palma de chontaduro y el pescado con lulo chocoano. Entre los postres el arroz con leche de coco y la jalea de árbol de pan.
  1. DANZAS DEL CARIBE CONTINENTAL

El área continental del Caribe colombiano está habitada, en su mayoría, por población afrocolombiana. Sin embargo, sus danzas también combinan elementos adoptados de las tradiciones indígenas y europeas. Cada uno de ellos influyó de manera directa o indirecta en la formación de la gestualidad de las danzas de la región. No obstante, en todas ellas predominan las características rítmicas heredadas de los ancestros africanos. En especial en la cumbia, el bullerengue, el mapalé y los juegos propios del carnaval. En todas ellas el movimiento corporal se acentúa con un gran despliegue de sensualidad, cuyas cadencias se producen al ritmo de los tambores. Las danzas del litoral sintetizan el que hacer social, emotivo, artístico y laboral de sus habitantes y de la comunidad. El cuerpo danzante representa la fertilidad de la mujer, el coloquio amoroso, la historia de resistencia de sus antepasados y las actividades diarias con las cuales aseguran su subsistencia.
  • La cumbia

Al parecer, la cumbia surgió en la Cartagena colonial con ocasión de las fiestas de La Candelaria, celebradas por los esclavistas españoles el 2 de febrero, al pie del cerro de La Popa. Rápidamente se dispersó por otros lugares del litoral Caribe y conquistó las riberas del río Magdalena y el norte de Antioquia. Hoy en día se considera la danza más importante de la costa Caribe colombiana. En sus orígenes, la cumbia es de ascendencia africana; en ella se distinguen atributos de una ceremonia erótica que la acredita como una danza ritual. Con el transcurrir del tiempo, y por la constante interacción con la población indígena, esta danza sagrada se adaptó a espacios profanos, incorporándose así a todas las festividades de la región. Sus gestos describen un coloquio amoroso entre hombres y mujeres. Hoy en día este baile representa tanto a la población de origen africano, como a la indígena de la región.
  • La puya:

Es un Baile callejero de parejas sueltas sin coreografía definida. Expresión regional del contexto fiestero del departamento del Magdalena. En su ejecución adopta elementos de la cumbia, en particular la estructura circular de las figuras y las expresiones vivaces de hombres y mujeres. Baile ejecutado originalmente por los esclavizados en torno de los tambores denominados porros. El porro es un descendiente directo de la cumbia. También mantiene relaciones con la gaita y la puya. Antiguamente era una danza abierta de parejas sueltas, ejecutada con desplazamientos suaves, pausados y rítmicos al estilo de la cumbia. Sin embargo, los movimientos de cadera son más acelerados y el paso ejecutado por los varones es de mayor amplitud para dar cabida a los desplantes. En Córdoba aún se baila con ese sentido ceremonial de velas encendidas y alrededor de los músicos. No obstante, cuando las mujeres no llevan espermas quedan libres de la postura erguida y se expresan con mayor libertad. En la actualidad la forma más popular del porro es la de parejas cogidas, donde hombres y mujeres tienen el mismo paso y deben coordinar con precisión sus movimientos.
  • bullerengue

Esta danza es efectuada sólo por mujeres. Es quizás uno de los bailes en los cuales se destaca con mayor fuerza la ascendencia africana. Ésta se pone en evidencia en los tambores, el palmoteo y el canto coral que acompaña su ejecución. Al parecer, surgió como una reacción cultural dentro del contexto ceremonial de las comunidades cimarronas, probablemente en el Palenque de San Basilio. En esencia es una danza ritual que se realiza de manera especial cuando las jóvenes llegan a la pubertad. El bullerengue simboliza la fecundidad femenina, aunque no se descarta que también en tiempos coloniales haya tenido connotaciones fúnebres. Su radio de difusión es muy amplio.


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